Multiplicar la madera.
Sin ser hijo de un dios.
A veces nos encontramos una tabla de madera tan bella pero tan pequeña que no es suficiente para hacer con ella todo lo que nos gustaría. Bueno, afortunadamente no hace falta ser Jesucristo para llevar a cabo el milagro de multiplicar la madera.


Hace unos meses, preparando la madera para un curso que vino a dar Thiago Endrigo (N. del A.: y que repetiremos en abril), me encontré una tabla de lenga con un flameado muy prominente. Era un listón pequeño, medía 60 cm de largo, 5 cm de ancho y tenía 5 cm de espesor. Podía usarse para hacer la pata de un mueble, tal vez abrirla al medio y así hacer el frente de uno o dos cajones, pero no mucho más. Por eso decidí cortarla en láminas finas de alrededor de 2 mm de espesor y de este modo obtuve suficiente material como para cubrir una superficie de aproximadamente 75 cm x 60 cm. ¡Menuda mejoría en rendimiento!
Obviamente una madera de este espesor no es lo suficientemente resistente como para construir nada por lo que tendremos que pegarla a un sustrato de mayor espesor que sirva estructuralmente para fabricar un mueble, caja o lo que sea. Para eso podemos usar madera maciza o, si necesitamos una tabla dimensionalmente estable, algun tipo de placa como MDF o multilaminado comercial.


Yo prefiero hacer mi propio multilaminado o tablero de tablillas artesanal. En primer lugar porque puedo elegir material acorde al nivel de trabajo que intento hacer, es decir de primera calidad. Puedo elegir cuidadosamente el corte y la orientación de la veta. La elección del material me permite también definir el peso final de la placa, no es lo mismo hacerla de ayous que de caoba por ejemplo. Puedo hacerlo del espesor que quiera e incluso cepillarlo para llevarlo a medidas extremadamente precisas. Puedo realizar encastres para unir estas tablas. También es super divertido, no les voy a mentir.
Y no es que un multilaminado comercial no se pueda trabajar con herramientas manuales, pero los pegamentos que usan en la industria y los residuos abrasivos que contienen desafilan muchísimo las cuchillas. Además de que las maderas que utilizan no siempre son las más sencillas de trabajar, a veces tienen espacios entre chapas que debilitan la estructura y, aunque las caras externas estén impolutas, podemos encontrar nudos en el interior.


Y hablando de colas de milano, el sábado 28 de marzo, de 14 a 19 hs, estaré dando un workshop sobre el tema. Vamos a aprender varias técnicas para poder realizar encastres precisos y consistentes y cada participante pondrá manos a la obra realizando unas colas de milano pasantes. El valor del curso es de $150.000 (pesos argentinos).
No es el único curso que daré en marzo, el sábado 14, también de 14 a 19 hs, daré un curso de afilado. Cada asistente deberá traer un formón el cual pondremos a punto para realizar trabajos de precisión. Además el taller se completa con una serie de demostraciones de mi parte sobre cómo afilar, poner a punto y ajustar cepillos. El valor del curso es también de $150.000 (pesos argentinos).
Para anotarse a cualquiera de estas propuestas pueden escribirme a info@hernancosta.com o responder este correo.


Eso es todo por hoy, en próximas entregas les iré mostrando la construcción de una serie de muebles en los que voy a tener que fabricar algunos tableros multilaminados.
Nos leemos la próxima,
Hernán.
Posdata
Acabo de recordar que hace un tiempo construí una caja completamente enchapada y pueden ver el proceso aquí:

